viernes, 18 de abril de 2008

IRENA SENDLER

Irena de joven
La madre de los niños del Holocausto
Mientras la figura de Oscar Schindler era aclamada por el mundo gracias a Steven Spielberg, quien se inspiró en él para hacer la película que conseguiría siete premios Oscar en 1993, narrando la vida de este industrial alemán que evitó la muerte de 1,000 judíos en los campos de concentración, Irena Sendler seguía siendo una heroína desconocida fuera de Polonia y apenas reconocida en su país por algunos historiadores, ya que los años de oscurantismo comunista habían borrado su hazaña de los libros oficiales de historia.

Además ella nunca contó a nadie nada de su vida durante aquellos años. Sin embargo, en 1999 su historia empezó a conocerse, curiosamente, gracias a un grupo de alumnos de un instituto de Kansas y a su trabajo de final de curso sobre los héroes del Holocausto.
En su investigación consiguieron muy pocas referencias sobre Irena. Sólo había un dato sorprendente: había salvado la vida de 2,500 niños.

Saliendo de las casas

¿Cómo es posible que apenas hubiese información sobre una persona así? La gran sorpresa llegó cuando tras buscar el lugar de la tumba de Irena, descubrieron que no existía dicha tumba, porque ella aún vivía,
…y de hecho todavía vive…

Hoy es una anciana de 97 años que reside en un asilo del centro de Varsovia, en una habitación donde nunca faltan ramos de flores y tarjetas de agradecimiento procedentes del mundo entero.
Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia, el cual manejaba los comedores comunitarios de la ciudad. En 1942 los nazis crearon un ghetto en Varsovia. Irena, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos.

Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas.

Como los alemanes invasores tenían miedo de una posible epidemia de tifus, permitían que los polacos controlaran el recinto. Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del ghetto…
Pero no les podía dar garantías de éxito.

Un momento de la salida
Salida de casa

Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos, y ellos le preguntaban:
"¿Puedes prometerme que mi niño vivirá…?"

…pero qué podía alguien prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del ghetto? Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él. Las madres y las abuelas no querían desprenderse de sus hijos y nietos. Irena las entendía perfectamente, pues ella misma era madre, y sabía perfectamente que, de todo el proceso que ella llevaba a cabo con los niños, el momento más duro era el de la separación.

Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerlas cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte. Cada vez que le ocurría algo así, luchaba con más fuerza por salvar a más niños.
Comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo lo que estaba a su alcance para esconderlos y sacarlos de allí: cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercaderías, sacos de patatas, ataúdes... en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.
Logró reclutar al menos una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social.

Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos con firmas falsificadas dándoles identidades temporarias a los niños judíos.
Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le bastaba solamente mantener a esos niños con vida. Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales, sus familias.

Anciana

Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades. Anotaba los datos en pequeños trozos de papel y los guardaba dentro de botes de conserva que luego enterraba bajo un manzano en el jardín de su vecino. Allí aguardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de 2,500 niños… hasta que los nazis se marcharon. Pero un día los nazis supieron de sus actividades.

El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja de su celda, encontró una estampa ajada de Jesucristo. La conservó como el resultado de un azar milagroso en aquellos duros momentos de su vida, hasta el año 1979, en que se deshizo de ella y se la obsequió a Juan Pablo II. Irena era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos; soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos.
Le rompieron los pies y las piernas además de imponerle innumerables torturas. Sin embargo nadie pudo romper su voluntad. Así que fue sentenciada a muerte. Una sentencia que nunca se cumplió, porque camino del lugar de la ejecución, el soldado que la llevaba, la dejó escapar.

La resistencia le había sobornado porque no querían que Irena muriese con el secreto de la ubicación de los niños. Oficialmente figuraba en las listas de los ejecutados, así que a partir de entonces, Irena continuó trabajando, pero con una identidad falsa. Al finalizar la guerra, ella misma desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2,500 niños que colocó con familias adoptivas.

Alambrada
Miradas desde las alambradas


Los reunió con sus parientes diseminados por toda Europa, pero la mayoría había perdido a sus familiares en los campos de concentración nazis. Los niños sólo la conocían por su nombre clave: Jolanta.
Años más tarde, su historia apareció en un periódico acompañada de fotos suyas de la época, varias personas empezaron a llamarla para decirle:

“Recuerdo tu cara…soy uno de esos niños, te debo mi vida, mi futuro y quisiera verte…”
Irena tiene en su habitación cientos de fotos con algunos de aquellos niños sobrevivientes o con hijos de ellos. Su padre un médico, que falleció de tifus cuando ella era todavía pequeña, le inculcó lo siguiente:

“Ayuda siempre al que se está ahogando, sin tomar en cuenta su religión o nacionalidad. Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad que salga del corazón”
Irena Sendler lleva años encadenada a una silla de ruedas, debido a las lesiones que arrastra tras las torturas sufridas por la Gestapo. No se considera una heroína. Nunca se adjudicó crédito alguno por sus acciones.
Siempre que se le pregunta sobre el tema, Irena dice:
“No se plantan semillas de comida. Se plantan semillas de bondades.
Trata de hacer un círculo de bondades, éstas te rodearán y te harán crecer más y más”.
Irena Sendler.

sábado, 24 de noviembre de 2007

VENECIA

Máscaras

Ayer nos movíamos por la costa sur occidental de Italia. Hoy lo haremos por la costa norte oriental, es decir diametralmente opuesta. Por Venecia.
Los orígenes de la ciudad sobre 117 islas e islotes en el Lido, laguna protegida por un banco de arena, se remontan al siglo V. En aquel entonces, algunos de los habitantes de las zonas del Véneto y de Aquileya, acosados por los hunos (476) y por los lombardos (568), se refugiaron en las tierras pantanosas.

Góndolas en el agua

En la laguna los habitantes subsistieron dedicados a la pesca y a la extracción de sal. Debían obediencia al exarca de Rávena y estaban bajo la dependencia del imperio de Bizancio. En 697 aprovechan la debilidad del exarca y eligen como Dux vitalicio a Anafesto. Comienzan sus actividades comerciales en las que se incluía el tráfico de esclavos, prohibido por el Papado pero tolerado por sus grandes beneficios. En 810 Carlomagno envía a su hijo para apoderarse de Venecia pero sus naves se retiran después de tropezar con los obstáculos a la navegación de la zona.

Plaza de San Marcos

Fue el elemento esencial en Venecia y los mercaderes fueron la fuerza dirigente del estado. De este modo fueron las ricas familias patricias quienes introdujeron una forma republicana de gobierno, que no existía en ninguna otra ciudad-estado italiana en la Edad Media. Estaban decididos a no ser mandados por cualquiera, especialmente cuando no servía a sus intereses financieros, y continuamente se alzaban en sangrientas rebeliones. Durante una insurrección contra el dogo Pietro Candiano IV, en el año 976, un incendio destruyó el centro de la ciudad, incluido el palacio del dogo, con los archivos de la ciudad y la primera iglesia de San Marcos. El mandato hereditario de los dogos, como se practicaba en los primeros siglos, tuvo que debilitarse gradualmente para preservar la paz interior. El poder del dogo fue deliberadamente limitado y, a su lado, creció un aparato estatal de control, cuyos miembros eran reclutados entre las grandes familias y miraban por sus propios intereses. Desde 1172 su órgano más importante fue el Gran Consejo, el Maggior Consiglio, que además elegía al dogo. Este consejo amplió el número de sus integrantes, pasando de 35 a casi 2.000. Con la Clausura del Gran Consejo (1297), los puestos del Consejo se convirtieron en hereditarios. Los nombres de las familias nobles con derecho a plaza fueron inscritos en el Libro Dorado. La Signoria, los cabezas del gobierno, eran el dogo, sus seis consejeros, los Consiglieri, y tres oradores de los Quaranta, los 40 miembros de la corte suprema. El principio básico de esta oligarquía patricia, la República veneciana, era reducir el número de puestos de gobierno de forma que fuera posible un control completo. El notable Consejo de los Diez, organización similar a una policía secreta de estado, fue introducido por primera vez en 1310 como reacción a la insurrección de Bajamonte Tiepolo contra la Clausura del Gran Consejo. Otro intento de golpe de estado, dirigido por el propio dogo, fue descubierto por los Diecia (1355). Marin Faliero había intentado también arrebatar el poder a las privilegiadas familias patricias del Gran Consejo.

Puente Rialto

Los venecianos carecían de tierra suficiente para cultivar intensivamente El uso de especias que soldados y peregrinos habían aprendido en Oriente pasó más tarde a las cocinas de la gente corriente. Los venecianos controlaron este comercio hasta el siglo XVI. A principios del siglo XV el comercio de especias movía anualmente 540.000 ducados. En un principio las mercancías de Oriente llegaban a Venecia en barcos bizantinos, pero pronto los venecianos armaron buques propios. A principios del siglo XV 3.000 buques mercantes navegaban bajo bandera veneciana, en su mayoría dedicados al comercio costero y la pesca. El comercio de ultramar estaba cubierto por cerca de 300 barcos que viajaban por su cuenta o en convoyes fuertemente armados que organizaba el estado, la mude. Las aventuras comerciales municipales eran más seguras y la Serenísima cobraba altos precios por la carga en las galeras y por la protección de los convoyes. Los propietarios privados que viajaban sin protección obtenían grandes beneficios por enfrentarse al riesgo. El riesgo personal en los negocios era menor formando una compañía, la colleganza. Por regla general esto se hacía entre dos mercaderes; uno permanecía en Venecia y ponía tres cuartas partes del capital y el cuarto restante era aportado por el que viajaba. La ruta más corriente que hacían las mude o convoyes iba de Inglaterra a Tana y Trebisonda, en el mar Negro. El principal país con el que comerciaba Venecia era Egipto. Otros puertos importantes eran Beirut y Bizancio.

Puente de los Suspiros

En todas las grandes ciudades los venecianos tenían establecimientos comerciales donde establecían sus negocios y ejercían una considerable influencia política en muchos países. Aunque el comercio de esclavos había sido prohibido oficialmente desde el siglo IX, era una buena fuente de ingresos. Los esclavos se obtenían principalmente en Tana. La trata de circasianos y georgianos, de fe greco-ortodoxa, que eran revendidos en Egipto y el norte de África, no repugnaba a la conciencia por no pertenecer a la Iglesia Católica. El comercio de esclavos paganos no estaba prohibido. A mediados del s.XV Venecia preparaba cuatro grandes flotas anualmente escoltadas por galeras armadas.
En fin, podríamos seguir hablando más sobre Venecia, pero tal vez sea mejor hacer una visita a estas bonitas tierras.

Calle típica

viernes, 11 de mayo de 2007

COLEGIATA DE ZENARRUZA

Edificios

El pasado sábado mis pasos se encaminaron a la antigua colegiata de Ziortza, con motivo del ciclo de visitas guiadas gratuitas, puesto en marcha por la Diputación, con el pretexto de dar a conocer el patrimonio histórico de la provincia.
Estas visitas están al alcance de todos y concretamente las del sábado comienzan a las 11 de la mañana.
El monasterio de Zenarruza, antigua colegiata, está emplazado en una terraza de media ladera en la vertiente septentrional del macizo montañoso del Oiz. Se trata de un complejo religioso constituido por varios edificios articulados en torno a un patio central. Pese al sabor gótico-renacentista del conjunto, no todas las construcciones fueron realizadas en la misma época, sino que se fueron agregando al núcleo principal, formado por la iglesia, cuyo origen se remonta al siglo X. Por ello, constituye un auténtico documento histórico, ya que en sus construcciones han quedado reflejados sus momentos de esplendor, cuando se influencia económica y religiosa llagaba desde el Durangesado hasta el mar, de crisis, cuando dejó de ser colegiata para convertirse en una pobre parroquia y de recuperación, cuando recientemente se ha instalado en ella una comunidad de monjes cisterciense.

Escudo

Al patio central se accede a través de dos ingresos; es de destacar el de oriente, en arco de medio punto, precedido de un “Calvario” renacentista con los símbolos de la Pasión. Todavía en el exterior llama la atención el escudo del águila con la calavera que al caer marcó, según la leyenda, el lugar donde en 968 debió fundarse el monasterio.

Portico

En su interior destaca la silueta de la iglesia, construida a lo largo del siglo XV, aunque ya en la siguiente centuria.
Es un edificio de sillería, dotado de contrafuertes y un único arbotante volteado sobre un pórtico de carpintería de 1560, con vigas y tornapuntas talladas con hélices, rosetas biseladas, sogueados, puntas de diamante e, incluso la cabeza de un lobo pinjante. Éste protege la portada abocinada, del año 1500, resuelta en arco apuntado coronado en un tímpano que presenta la figura del Salvador rodeado de dos ángeles músicos.

Sepulcro

Las fotos que os adjunto, os darán una idea de lo que podéis encontrar, si os animáis a subir.

lunes, 26 de febrero de 2007

LA NEVADA DEL AÑO


Ayer y Hoy de Bilbao
Enero 1955: el temporal se había iniciado a finales de diciembre pero las primeras nieves llegan a Bilbao el día 2 de enero, jornada en la que a pesar de nevar todo el día no llega a cuajar por la elevada humedad y el no demasiado frío reinante. Al día siguiente apenas nieva a ratos sobre la ciudad a pesar de que “la villa amaneció con unas ligeras pinceladas blancas en los tejados y las laderas próximas”; y no llegaba a cuajar el blanco elemento porque “el fuerte viento desmenuzaba la nieve antes de llegar al suelo, cayendo en forma de tenue polvillo…” Sin embargo durante la noche la nevada iba a arreciar en intensidad, “durante las primeras horas de la noche se desencadenó sobre la capital una fortísima ventisca, que cubrió de blanca capa la ciudad, haciéndose a la vez más intenso el frío como consecuencia del viento huracanado”.Los días 4 y 5 la temperatura desciende considerablemente y continúa precipitando nieve de forma intermitente, cuajando tan sólo en los lugares más propicios, tales como tejados y jardines.




Así lo describe el periódico El Correo Español, “el día de ayer hizo un día completamente igual al anterior, frío, viento y de vez en cuando nieve fina y menuda que no llegaba a cuajar y sólo ponía ligeras notas blancas en el paisaje”. A partir del día 6 se inicia una mejoría transitoria hasta los días 10 y 11, cuando las nevadas se reactivan acompañadas de temperaturas bajo cero, cuajando el blanco elemento sobre el paisaje urbano; “sobre Bilbao ha caído una de las más fuertes nevadas que se conocen, acaso tan espesa como la famosa de 1918”, según relato de La Gaceta del Norte. Los espesores habrían estado entre 10 y 15 cms., que aún siendo importante no parece que fuese algo tan excepcional. Las temperaturas cayeron hasta -5ºC.




En las fotos, imágenes ilustrativas para comparar, aquel año 1955, con otras recientes sacadas en 2007.

viernes, 23 de junio de 2006

UN PASEO POR EL GANGUREN

Entrada


Si vuestros pasos os conducen un día de estos hasta Archanda…, y si continuáis al monte Ganguren, llegareis hasta el frontón del vivero. Por su zona trasera, parte un camino de tierra que después de acompañarnos unos doscientos metros, se divide en tres ramales. Caminar por el central y un poco más adelante, junto a una pequeña caseta hallareis unas viejas fortificaciones. Solo veréis las ruinas de lo que en su tiempo fue El Cinturón defensivo de Bilbao. No podréis ver ninguno de los valientes hombres que lucharon con valor en aquellas posiciones y tampoco veréis ningún monumento, ni cruz que recuerde sus hazañas, pero si levantáis la vista hacia el cielo, tal vez escuchéis una voz desde lo profundo del azul, que os recuerde lo que allí sucedió. Es como una canción que muchos recordareis.
……..
……..
Hay que retroceder al 5 de octubre (1936), dos días antes de la constitución del primer Gobierno Vasco, para señalar el primer paso dado en la dirección de lo que fue después impropiamente llamado “Cinturón de Hierro”, “Cinturón de Acero”, términos más usados por los adversarios que por los vascos mismos, los que denominaron a estos tempranos trabajos defensivos con el nombre de Cinturón Defensivo de Bilbao.

Verja de entrada

Este primer paso se dio en Bilbao en la forma de un Negociado de Fortificación, del que formaron parte arquitectos, ingenieros, peritos y contratistas. Se temía que la ofensiva desarrollada por los facciosos sobre Guipúzcoa iba a continuar dentro de Vizcaya; lo creyó también el enemigo, pero pronto se dio cuente de las dificultades con que iba a tropezar, y se paralizó el frente casi exactamente en el lindero de Guipúzcoa con Vizcaya.
Pero se pensó que iba a producirse un día u otro el ataque, y se pensó en estas fortificaciones destinadas a defender Bilbao.

Salida

El plazo que se fijó para su terminación cuando se decidió su construcción fue corto: 2 meses. Así, bajo la presión de un previsible ataque enemigo, se reúne gente apresuradamente y se inician los trabajos el día 9; hay una interrupción breve, acaso originada por la reorganización iniciada bajo las órdenes del Gobierno Vasco, y se reanudad los trabajos el 21 de noviembre por una orden (dada) al Decano-Presidente del Colegio de Arquitectos; el día 10 de diciembre se ordena en el sector de Bilbao que de 12.000 hombres trabajando, se reduzca a 2.500, organizándose en grupos de 100 a 200 a lo largo de las fortificaciones.
El problema consistía en dotar a todos los hombres de transporte adecuado, y también de las herramientas precisas.

Fortificación

En febrero, los obreros en los trabajos de fortificación ya eran de 3.000 con herramientas adecuadas, pro se quedan sin jefe directo, puesto que el responsable, capitán Alejandro de Goicoechea, se había pasado con los planos al enemigo.
Era el día 27 de febrero (1937).
Con los informes suministrados por el traidor, el enemigo sabía que solo se había podido cubrir el 40 por 100 del proyecto.
Y otras muchas cosas.
(Datos sacados de la Historia de Euskadi, de Martín de Ugalde)

domingo, 7 de mayo de 2006

UN PASEO POR LA GALEA

Antiguo fuerte de La Galea

Hoy nuestro paseo lo vamos a realizar por la zona de la costa. Concretamente nos dirigimos a La Galea.
Saliendo de Bilbao nos dirigimos por Deusto hacia Getxo, atravesando La Avanzada a su paso por Leioa y girando a la derecha por la autovía terminamos en una rotonda, donde seguiremos la indicación de Getxo. En la siguiente rotonda cogemos la primera salida a la derecha dirección Santa María llegando a la zona de la Galea donde podemos aparcar el coche y comenzar a caminar por un paseo asfaltado. Pasaremos al lado de unas ruinas del antiguo fuerte de La Galea, continuando hacia El Faro. A partir de aquí, un camino perfectamente liso nos conduce hasta la zona de Sopelana.
Sin prisa, para poder disfrutar de la naturaleza que nos rodea y de los aromas que se desprenden del campo, haremos una pequeña excursión botánica reconociendo algunas plantas medicinales.

Diente de Leon

La primera con la que nos encontramos es el “Diente de León” Desde siempre esta planta pequeña se ha venido utilizando para los cuidados oculares. También tiene propiedades diuréticas. Yo en alguna ocasión la he comido en puré aunque al tener un sabor fuerte, es mejor mezclarla con patata o con lechuga cocida.
Seguimos nuestro recorrido tranquilamente y otra planta con la que nos topamos es “La Achicoria” En el antiguo Egipto ya la reconocían como planta medicinal y como alimento en las ensaladas. En el siglo XVII servía como sucedáneo del café. Se toma en caso de enfermedades hepáticas y para disolver los cálculos renales y biliares, así como en caso de inflamación de las vías urinarias.
A continuación localizamos la “Verbena”. Excelente para el tratamiento de la sinusitis. Además es decorativa y mejora el trastorno del bazo, hígado y riñones. Para la sinusitis, en cataplasmas, para el resto en cocimiento.

Verbena

Por último citar el “Llantén Menor” que es un remedio seguro en el tratamiento de las vías respiratorias superiores, pues resulta expectorante y al mismo tiempo protege las mucosas.

Llanten Menor

Y por hoy vale. También encontramos “La Bolsa del Pastor” la “Agrimonia” y alguna más a lo largo de nuestro recorrido, pero esto lo dejamos para una próxima jornada.

Vista de la costa

Un saludo para todos los amantes del campo y que disfrutéis del paseo.

miércoles, 12 de abril de 2006

CONCURSO DE TORTILLA

Probando las tortillas


De nuevo, los recuerdos de aquellos años tan lejanos, acuden a la llamada inmisericorde de este caminante de la vida, y se actualizan en mi retina cual fantasmas brumosos, sintiendo un estremecimiento a lo largo de mi eje espinal por donde a modo de hilo conductor, circulan como corrientes eléctricas, extrañas y a la vez familiares, refrescantes, lejanas, nostálgicas y hasta, por que no decirlo, intimas y secretas.
Y aunque banales e intranscendentes, las remembranzas de aquellas experiencias, vividas con la edad de los años jóvenes, con sus ilusiones, estrenando novia tal vez, con la inquietud de los nuevos amigos conocidos en la proximidad de aquellas altas lonjas de la parroquia, me siguen atrayendo, con la fuerza magnética original, con que fueron creadas y memorizadas.
Y hoy, precisamente hoy mis recuerdos se focalizan en aquellos, digamos, concursos de “tortilla de patata” realizados en el campo y donde todo era válido, mientras el producto final fuera comestible. Seguro que muchos las recordáis.

Pelando las patatas

Era en el campo, al aire libre y utilizando los productos y medios rudimentarios que habíamos conseguido en la cocina de casa. Huevos, patatas, sal, trapo de cocina, platos…, la botella de vino, y la de aceite por supuesto.
Allí estábamos, vosotras y nosotros de rodillas, alrededor de unos barreños, pelando patatas, cortándolas, friéndolas. Algunas batiendo los huevos, otros preparando el fuego de leña. En armonía y en resonancia. Creando una música cósmica que se propagaba más allá de nuestros sentidos físicos, disfrutando tanto de la compañía de la naturaleza, como del buen hacer de todos.

El Jurado

-¿Te acuerdas, Nacho?
Tú preparaste una tortilla, con azúcar, en lugar de emplear la sal. -Original que es uno; lo importante es participar-, decías.
No estaba mal. Parecía más bien un postre dulce…, y nos la comimos.
Efectivamente, participar y vivir. Y seguro que también disfrutar de una relación, que se prolonga en el tiempo futuro. Bonitos recuerdos. Si señor.